miércoles, 17 de septiembre de 2014

¡Muy buenas!
Estas últimas semanas os he tenido un poco abandonados. Sé que no compensa, pero aquí tenéis algunos de los vídeos que he subido al canal en ese tiempo :)




Un saludo,
Oniros

viernes, 29 de agosto de 2014

Reseña: Scorpion Shards (The Star Shards Chronicles I), de Neal Shusterman



SCORPION SHARDS
Autor: Neal Shusterman
Editorial: Simon & Schuster (no ha sido publicado en España)
Páginas: 256
Género: Aventuras, Ciencia Ficción, Fantasía
Fecha de publicación: 5 de julio de 2013 (originalmente en 1995)


Dillon tiene el terrorífico poder de crear cantidades masivas de destrucción con el menor giro de su voluntad. Deanna está tan consumida por el miedo que se ha convertido en una especie de agujero negro, atrayendo hacia ella todo aquello que la aterroriza. Entonces, cuando el resplandor de una supernova a dieciséis años luz de la Tierra ilumina el cielo nocturno, tienen una visión: hay seis de ellos en el mundo, todos adolescentes, y todos sufriendo aflicciones supernaturales que desfiguran sus cuerpos y almas. Solo encontrándose los unos a los otros, los seis podrían llegar a ser suficientemente poderosos como para derrotar a estas fuerzas misteriosas que, poco a poco, están devorando sus almas desde el interior.
Creo que a estas alturas ya os habréis dado cuenta de la obsesión que proceso hacia Neal Shusterman y cualquier maravilla cosa que escribe. Si por cualquier razón lo estáis descubriendo ahora, que sepáis que adoro la forma que tiene este hombre de escribir. Y eso.

Scorpion Shards está dividida en cinco partes y cada una de ellas tiene de tres a cinco capítulos. Al ser el primer tomo de una trilogía cabría esperar que se tratara de una novela introductoria, pero eso solo se deja notar en los capítulos de la primera parte, donde conocemos a los seis protagonistas y vemos la enorme cantidad de problemas con los que tienen que lidiar por culpa de sus características especiales. A partir de entonces, el ritmo de la historia va acelerando, y los protagonistas se embarcan en un viaje trepidante en el que no paran de descubrir nuevos detalles acerca de sus extraños poderes y su misterioso origen. Quizás, si tuviera que señalar un punto negativo del libro, me quedaría con este: en ocasiones parece que las respuestas a las preguntas aparecen demasiado rápido. 
Al comenzar la novela me daba la sensación de que los personajes estaban menos trabajados que en otras novelas del autor, pero me equivocaba. Conforme avanza la historia vamos viendo lo que se esconde tras la primera impresión y, al final, Dillon, Deanna, Tory, Michael, Winston y Lourdes me han parecido el punto más fuerte de la novela. Tienen personalidades profundas y complejas, y gracias a sus fallos resultan muy realistas, muy normales. Y esto es mucho decir, porque la literatura juvenil está llena de inadaptados, de adolescentes que despuntan por algo, de outsiders y chicos con talentos increíbles que un buen día salen a la luz. Los seis protagonistas de Scorpion Shards, por el contrario, son adolescentes completamente normales, que tienen que lidiar con problemas completamente normales... aunque a una escala algo mayor que normal.
Os pondré el ejemplo de Tory. A primera vista, parece que su rostro está desfigurado, que ha sufrido un accidente horrible en un incendio... El verdadero motivo es algo mucho más común: su cara está siendo atacada por el acné. Es un acné muuuuy intenso, eso sí, y estrechamente relacionado con sus poderes, pero no por ello deja de ser acné, uno de los muchos problemas que aparecen en la adolescencia. También está Winston, que, en lugar de crecer, cada vez se vuelve más pequeño; Lourdes, que aunque lleva meses sin comer nunca deja de engordar; Dillon, con un instinto destructivo que odia y no es capaz de evitar...
Los poderes de los chicos son representaciones de los miedos y conflictos de la adolescencia, y eso les da una credibilidad mucho mayor: los hace, como ya he dicho antes, mucho más realistas y mucho más normales. Además, los poderes son muy pero que muy originales y probablemente nunca hayas visto nada igual. Yo, si pudiera quedarme con uno, elegiría el de Dillon... aunque no sé si podría con tanta responsabilidad.
Dillon Cole es así en mi imaginación :D
Otra cosa que me ha gustado de los personajes es su diversidad. Deanna es de ascendencia asiática; Winston, afroamericana; Lourdes, latina... Parece un detalle insignificante, pero a mí me ha encantado.
No faltan las típicas reflexiones Shustermanas cada x párrafos y, aunque no aparecen tanto como en otras novelas del autor, son igualmente geniales. De la prosa de Neal no puedo decir nada nuevo: sigue siendo de cuento, a pesar de que esta novela es del año 1995 y se nota diferencia con sus obras más recientes.
Estoy deseando poder leer la segunda parte y, como nota final, a Scorpion Shards...
le daría un 4 sobre 5, por su originalidad en cuanto a trama y detalles y sus personajes tan bien perfilados.

Esta reseña forma parte de la Iniciativa Hogwarts.

SOBRE EL AUTOR...
Neal Shusterman (que, por cierto, es mi escritor favorito) (Brooklyn, Nueva York, 1962) es un escritor estadounidense dedicado principalmente a la narrativa juvenil. A los 16 años se trasladó con su familia a México donde estudió en un instituto americano de México D.C.. Posteriormente, sacó una doble licenciatura en la Universidad de California, en Irvine, en Psicología y Teatro. En la universidad, escribió una columna humorística que tuvo un gran éxito. 
Al año de graduarse consiguió un contrato para su primer libro y para escribir un guión de cine. Desde entonces, se ha convertido en escritor y guionista de cine y televisión de gran éxito. Ha cosechado numerosos premios en su país como, por ejemplo, el Boston Globe-Horn Book Award por The Schwa was here (2004). Sus novelas Downsiders (1999) y Full Tilt (2003), han ganado más de 20 premios cada una. Ha escrito para el cine y la televisión, tanto guiones de serie como adaptaciones de sus propias obras. Everlost (2006) fue su primera novela traducida al español. 
Shusterman está muy solicitado como conferenciante por escuelas de todo el país. En la actualidad vive al sur de California con sus cuatro hijos que, según sus propias palabras, son una fuente constante de inspiración.

Sitio web oficial: http://www.storyman.com/

Os cuelvo a poner la entrevista que le hicieron en abril en El Templo de las Mil puertas. Sigo diciendo que como sea verdad que viene a España en 2015 no sé que voy a hacer con mi vidahttp://www.eltemplodelasmilpuertas.com/entrevista/neal-shusterman/226/
Biografía encontrada en: http://www.compartelibros.com/autor/neal-shusterman/1
Un saludo,
Oniros.

martes, 26 de agosto de 2014

Juzgando por su portada #1 | Thirteen y Pulsaciones

¡Muy buenas a todos!
Después de estar medio desaparecida estas últimas semanas, os traigo vídeo de una nueva sección del canal. ¡Espero que os guste!


Un saludo,
 Oniros.

domingo, 10 de agosto de 2014

Desafío Libros de Colores y mini-vacaciones

¡Muy buenas de nuevo!
Ahora que estoy intentando volver más activo el blog, participar en retos e iniciativas es una muy buena forma de obligarme a seguir actualizando. Por tanto, aquí va un reto: el de Libros de Colores, del blog de Book Eater
Haz click en la imagen para enterarte de
cómo funciona con todo lujo de detalles :D
Es un reto relativamente simple: hay que leerse trece libros, y en cada uno de ellos debe predominar uno de los siguientes colores: amarillo, naranja, rojo, rosa, morado, azul claro, azul oscuro, verde claro, verde oscuro, marrón, blanco, gris y negro. 
Como ya estamos a mediados de año, voy a simular que empecé el reto el uno de enero, porque si no no sé si me dará tiempo ^^u.


COLORES POR LEER:
Rosa
Morado
Verde claro
Verde oscuro
Gris


COLORES LEÍDOS:



Naranja: Secret Academy: La isla Fénix, 
de Isaac Palmiola.








Azul oscuro: El Valle de los Lobos, de Laura Gallego García.


Marrón: Mecanoscrito del segundo origen, 
de Manuel de Pedrolo.


Blanco: La sombra de Ender, 
de Orson Scott Card.


Negro: El fin de los sueños, 
de José Antonio Cotrina y Gabriella Campbell.




Otra cosa: mañana me voy de vacaciones a un sitio en el no hay internet. Estaré allí unos cinco días, así que, durante ese tiempo, no actualizaré el blog. En cuanto vuelva subiré una reseña de un libro que me ha encantado: Scorpion Shards, de Neal Shusterman
Hasta entonces, ¡un saludo!
Oniros.

Iniciativa Hogwarts: ¡Gryffindor!

¡Muy buenas a todos!
Hoy vuelvo a hablaros de la Iniciativa Hogwarts, esa propuesta tan original que creó MeriAnne Abévaz, del blog Las quimeras de tinta


Hoy, domingo diez de agosto, era el día en que el Sombrero de Tinta nos seleccionaba para una u otra casa de Hogwarts: Hufflepuff, Ravenclaw, Gryffindor o Slytherin. He tenido la suerte de acabar en Gryffindor, mi casa favorita y la que, según Pottermore, me corresponde :3
Así que, sin más demora, os dejo aquí la lista de mis compañeros de casa. El número que aparece a la derecha del blog es la cantidad de seguidores con la que empezamos la iniciativa. Como ya sabéis, la finalidad es aumentar ese número todo lo posible, ¡así que no dudéis en darles una visita y, de paso quedaros allí! :D

GRYFFINDOR

Prefecta: Camii - “Mi Rincón Bohemio” (335)


Sarii - “Letra por Letra” (155)

Cris - “Te deseo un libro” (146)

Loe López - “CosmoLoe” (99)

Francisco - “Francisco José” (74)


Patricia Navascues - “Esta soy yo” (52)

Carmen MarLez - “Un libro e imaginación” (44)


Oniros - “Escribiendo desde X” (19)

Cristina Rodríguez - “Plumas de un pavo real” (10)

¡Un saludo!
Oniros.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Reseña: En el corazón del bosque, de John Boyne

EN EL CORAZÓN DEL BOSQUE
Autor: John Boyne
Editorial: Salamandra
Páginas: 224
Género: Aventuras, narrativa infantil, fábula
Fecha de publicación: 30 de septiembre de 2010
Título original: Noah Barleywater Runs Away

Una mañana muy temprano, mientras sus padres aún duermen, Noah Barleywater se escapa de casa. En ayunas y sin dinero, se adentra en el bosque y no se detiene hasta llegar a un pueblo donde se encuentra con la tienda de juguetes más especial que cabe imaginarse: no sólo las hermosas marionetas de madera que pueblan los estantes se comportan como si estuvieran vivas, sino que también hay animales, vehículos y todo tipo de objetos inesperados.
Un amable anciano, que fabrica los juguetes, lo invita a comer e intenta averiguar el motivo de su huida, y ante el silencio del niño, le cuenta la historia de su vida. Noah, perplejo, escucha atentamente el relato, lleno de aventuras increíbles, de orgullo por las proezas logradas, pero sobre todo de remordimiento por las promesas no cumplidas.
Me he tomado la libertad de acortar la sinopsis que suele aparecer por internet porque me parecía que desvelaba demasiado sobre la trama (incluso así como la he dejado me recuerda más a un resumen que a una sinopsis, pero bueno...)

En el corazón del bosque empieza muy lento, quizás demasiado, teniendo en cuenta que está dirigido a un público algo más pequeño que quizás no aguante cuarenta páginas en las que no ocurre nada aparentemente relevante. Tengo que decir que a mí me ocurrió esto las dos primeras veces que empecé a leer el libro: lo dejé en el cuarto capítulo, ya que no me atraía en absoluto. Hace unos días, sin embargo, decidí empezarlo de nuevo y me obligué a pasar la barrera de la página cuarenta y dos. No puedo alegrarme más de haberlo hecho.
Pongo las citas en inglés porque
mi versión del libro es la que aparece en la foto
y no he podido encontrarlas en español ^^U
A partir de entonces, el libro empieza a coger ritmo. La forma en la que está narrado, cargada de detalles mágicos y surrealistas, hacen que recuerde a un cuento. Esto me ha encantado: la narración, aunque algo menos, sigue siendo lenta, y estos detalles hacen que la historia se haga mucho más llevadera. A pesar de todo, hay algunos momentos en los que me ha parecido que el autor usaba este recurso en exceso (por ejemplo, Noah va corriendo, levanta con sus zapatillas una nube de polvo y al final la nube despega hasta el cielo y descarga su lluvia en el pueblo más cercano durante todo el día: es un detalle precioso, desde luego, pero no aporta nada a la trama, y si en cada página hay uno o dos de ellos puede llegar a ser algo pesado).

These were colours he'd never ever seen before; ones he couldn't possibly begin to name. Here, to his left, was a wooden clock, and it was painted, well not exactly green, but a colour that green might like to be if it had any imagination at all. And over there, beside the wooden board game whose overriding colour was not red, but something that red might look at enviously, blushing with embarrassment at its own dull appearance. And the wooden letter sets, well, there were those who might have said that they were painted yellow and blue, but they would have said this knowing that such plain words were an outrageous insult to the colouring on the letters themselves.

Los personajes no me han parecido demasiado complejos, pero esto es algo bueno: así se acentúa aún más la sensación de estar leyendo un cuento
Por otro lado, la razón por la que Noah huye de casa ha hecho que esté en tensión hasta el final del libro, incluso cuando ya se ha desvelado. Me ha resultado un motivo realista, duro, que contrasta con la inocencia de Noah y al mismo tiempo encaja con ella. Ver cómo Noah descubre y afronta este problema (además de ver el problema en sí) ha conseguido hacer que reflexione y me replantee muchas cosasCon la historia del anciano me ha ocurrido lo mismo: es un personaje que al principio no me llamaba demasiado la atención, y terminó por encantarme con esos guiños al final a ya-sabéis-quién (y no, no es Voldemort, pero no quiero hacer spoilers ajajaja).

“Do you think . . . ?"
"I do sometimes, my boy," admitted the old man. 'When I can't avoid it.” 


Si tuviera que describir En el corazón del bosque con una sola palabra, sería esa que he repetido tano: un cuento, una historia simple (aunque más compleja que los cuentos clásicos), mágica, preciosa, con personajes entrañables y moralejas difíciles de olvidar. Es un libro recomendable a todo tipo de personas, sin importar su edad o sus preferencias literarias, porque, ¿quién no puede resistirse a un buen cuento?

Nota final: 3 puntos sobre 5.

Por cierto, a lo largo del libro hay algunas ilustraciones simples de Oliver Jeffers, que representan perfectamente la esencia de la historia y son muy bonitas. Os dejo alguna para que las veáis:




   
SOBRE EL AUTOR...
John Boyne es un escritor irlandés nacido en Dublín el 30 de abril de 1971. Acudió al colegio de los Carmelitas Terenure College antes de estudiar en el Trinity College de Dublín y en la universidad inglesa de East Anglia. 
Debutó como novelista con El ladrón de tiempo (The thief of time, 2000), historia iniciada el siglo XVIII con un protagonista, Matthieu Zeia, que detiene su proceso de envejecimiento. 
Un año después Boyne publica The congress of Rough Riders (2001), libro narrado por un descendiente del célebre Buffalo Bill que deja Londres para vivir en Japón. 
En Crippen (2004) contaba una intriga criminal centrada en la figura real del doctor Hawley Crippen, mientras que en Next of kin (2006) seguía las andanzas de Owen Montignac, un aristócrata que puede solventar sus deudas de juego gracias al testamento de su tío. 
La novela que concedió fama internacional a Boyne fue El niño con el pijama de rayas (2006), libro sobre el holocausto nazi. Ha sido traducida ya a treinta y cuatro idiomas y ha supuesto un extraordinario éxito de ventas en diversos países. Ganadora de dos Irish Book Awards y finalista del British Book Award, ha sido llevada al cine por Miramax/Disney por la dirección de Mark Herman. En España ha sido galardonada con el Premio de los Lectores 2007 de la revista Qué Leer y ha permanecido más de un año en todas las listas de libros más vendidos. 
Más tarde aparecieron El motín de la Bounty (2008) y La casa del propósito especial (2009), sobre la vida de los Romanov desde la perspectiva de un guardia personal de Alexis Romanov, hijo del zar Nicolás II. 
La obra de Boyne se dirige tanto a los jóvenes como a los adultos, participando en iniciativas de fomento de la lectura en niños y también en ancianos. 

Sitio web oficial: www.johnboyne.com/

Biografía encontrada en: http://www.compartelibros.com/autor/john-boyne/1
Un saludo,
Oniros.

martes, 5 de agosto de 2014

Iniciativa Hogwarts

¡Muy buenas a todos!
Hoy vengo a hablaros de una iniciativa que descubrí hace muy poquito en la bloggosfera, y que me ha gustado tanto que he decidido participar.
Se trata de la Iniciativa Hogwarts (propuesta por el blog Las quimeras de tinta) cuya función principal es ayudar a blogs pequeños a darse a conocer, mientras, al mismo tiempo, blogs que son algo más grandes siguen consiguiendo nuevos lectores. Lo que lo hace una iniciativa única es que está estructurado de la misma forma que Hogwarts: los participantes se dividen por casas, y esas casas van ganando puntos de formas distintas.

Haced click aquí para enteraros de todo :3


¡Animaos a participar!



Oniros.

domingo, 3 de agosto de 2014

Reseña: Full Tilt, de Neal Shusterman


FULL TILT
Autor: Neal Shusterman
Editorial: Simon & Schuster (no ha sido publicado en España)
Páginas: 201
Género: Aventuras, Thriller
Fecha de publicación: 1 de septiembre de 2004


A sus dieciséis años, Blake tiene muy claro que su hermano Quinn y él son dos polos opuestos. Blake es el miembro responsable de la familia. No puede quitarle un ojo de encima al atrevido Quinn, que, en ocasiones, llega demasiado lejos en su búsqueda de experiencias extremas. Pero el riesgo crece aún más cuando Blake se ve obligado a perseguir a Quinn hacia el interior de una extraña y fantasmal feria que atrapa a sus clientes por toda la eternidad.   
Para conseguir escapar, Blake tendrá que sobrevivir a siete atracciones letales antes del amanecer, cada una representando un miedo profundo y personal -- desde un carrusel con estampidas de animales hasta una sala llena de espejos que transforman a las personas en sus reflejos deformados. Como punto final, Blake deberá enfrentarse a un horrible secreto de su propio pasado para poder salvarse a sí mismo y a su hermano... es decir, si la feria no reclama antes sus almas.

Es probable que, al leer la sinopsis de este libro, se os haya quedado en el cuerpo la sensación de que es algo extraña. Rara. Quizás la palabra sea bizarra. Estrafalaria. 
Me parece que ocurre lo mismo siempre que se intenta resumir en tan poco espacio un libro de Neal Shusterman. Las sinópsis de sus libros nunca terminan de dar la idea totalmente correcta de lo que se esconde entre las páginas. Y no lo digo porque Full Tilt no sea una novela extraña y estrafalaria -- sin duda, lo es. Pero de una forma muy distinta a como esas diecinueve líneas la presentan.

Full Tilt avanza rápida y frenética, casi sin descanso. Está narrada en primera persona, lo que acentúa aún más la sensación de tensión continua, de peligro inminente. El ritmo acompaña a la perfección a la historia, y los momentos de reposo nos lo proporcionan las reflexiones y metáforas explicativas que aparecen cada poco tiempo. Es un recurso que Neal Shusterman utiliza muy a menudo y, aunque pueda parecer que las pausas de este tipo no tienen lugar en una novela tan vertiginosa como lo es Full Tilt, la verdad es que encajan a la perfección. Contrastan con las escenas de acción y consiguen que la novela quede equilibrada. Porque no es solo una historia de aventuras: es una historia profunda, que da que pensar.
Like I said, reality bends and twists to make room for everything, but in return, the real world demands an explanation for all things. And when there is no explanation, it's obliged to create one.
Las verdaderas atracciones, las transiciones entre una atracción y la siguiente, el aura fantasmagórica y tétrica que parece recorrer cada noria, montaña rusa y coche de choque de la feria... Si tuviera que quedarme con una sola cosa de la novela escogería, sin dudas, la ambientación. Te sumerge por completo en la historia, y es tan extraña, tan original, que vale la pena leerla solo por imaginar las oscuras y misteriosas invenciones de la feria.

La historia no queda atrás, aunque no tiene el mismo nivel que otras novelas de Neal Shusterman. El gran secreto de Blake, que se supone que debe mantenerte en vilo hasta el final de la novela, me resultó bastante predecible. Me enganchó más la otra parte de la historia: las siete atracciones que debe montar antes de que amanezca. Cada una simboliza un miedo, y me ha encantado ver tanto la forma en la que ese miedo se representa como el modo en que Blake intenta superarlas.
Eso me lleva a otro punto de la novela: los personajes. Sobre todo, el protagonista: Blake. Me ha dado la sensación de que superaba muchos de los obstáculos de su historia de forma demasiado fácil, teniendo claro la forma en la que debía hacerlo todo desde el principio. Se supone que, al estar atrapado en un lugar en que te obligan a enfrentarte a tus peores miedos, de algún modo debe notarse un cambio en tu comportamiento. A Blake se le nota, pero es demasiado sutil, como si su yo valiente y casi perfecto hubiera estado enterrado solo unos centímetros bajo tierra, y bastara con agitar un poco el suelo para que saliera a la superficie.
You know how when there's a noise that's so constant, you forget there's any noise at all? Like the hum of an air conditioner? You don't notice the sound until it's gone, and then, for a moment, the deeper silence is so eerily empty, your brain kind of gets thrown off balance. That's the best way I can describe what I felt as I sat there behind the wheel--only it wasn't just sound, it was every other sense as well. It was like ripping through the normal fabric of life's noise into a true void.
El resto de personajes me han gustado mucho, aunque hayan aportado a la novela menos de lo que parecía en un principio. El cambio en Quinn, por ejemplo, sí que es notable, y su comportamiento, su evolución y su I go places sometimes me han encantado. Si tuviera que resaltar a otro sería a Cassandra: me he quedado con muchas ganas de saber algo más sobre ella, porque es un personaje muy interesante y hay un par de frases en una escena que dan a entender que es mucho, mucho más importante de lo que parece (SPOILERlodewhenevertherearenosurvivorsCassandraistheremedejoloquisimayquierounanovelaexplicativadequeesexactamenteestapersonasiesqueesunapersonasiquieraquenoloes).

En definitiva, Full Tilt es una novela de acción con gran carga psicológica, ambientada en un mundo increíble, que parece directamente salido de un sueño y una pesadilla, se lee rápido y te hace pensar. Me han faltado unas cuantas páginas al final de la novela (¿quépasacontodoslostrabajadoresylosniñosatrapadosenelparque?¿quépasaconrussymaggie?¿yconmaggieyblake?¿queesesoquetienequinnenlacabeza?¿?¿), pero mi nota final sigue siendo 
un 3,5 muuuy alto, más cerca de 4 que de 3.


SOBRE EL AUTOR...
Neal Shusterman (que, por cierto, es mi escritor favorito) (Brooklyn, Nueva York, 1962) es un escritor estadounidense dedicado principalmente a la narrativa juvenil. A los 16 años se trasladó con su familia a México donde estudió en un instituto americano de México D.C.. Posteriormente, sacó una doble licenciatura en la Universidad de California, en Irvine, en Psicología y Teatro. En la universidad, escribió una columna humorística que tuvo un gran éxito. 
Al año de graduarse consiguió un contrato para su primer libro y para escribir un guión de cine. Desde entonces, se ha convertido en escritor y guionista de cine y televisión de gran éxito. Ha cosechado numerosos premios en su país como, por ejemplo, el Boston Globe-Horn Book Award por The Schwa was here (2004). Sus novelas Downsiders (1999) y Full Tilt (2003), han ganado más de 20 premios cada una. Ha escrito para el cine y la televisión, tanto guiones de serie como adaptaciones de sus propias obras. Everlost (2006) fue su primera novela traducida al español. 
Shusterman está muy solicitado como conferenciante por escuelas de todo el país. En la actualidad vive al sur de California con sus cuatro hijos que, según sus propias palabras, son una fuente constante de inspiración.

Sitio web oficial: http://www.storyman.com/

Leed la entrevista que le hicieron en abril en El Templo de las Mil puertas (comoseaverdadyalfinalvengaaespañaen2015ashidbaniudhaemoda)http://www.eltemplodelasmilpuertas.com/entrevista/neal-shusterman/226/
Biografía encontrada en: http://www.compartelibros.com/autor/neal-shusterman/1
Un saludo,
Oniros.

miércoles, 9 de julio de 2014

Vídeo-reseña: Silber, de Kerstin Gier.

¡Muy buenas! 
Aunque bastante más tarde de lo prometido, aquí tenéis otra reseña: Silber, de Kerstin Gier. ¡Espero que os guste!


Si tuviera que ponerle nota, me quedaría con un 3/5.

Oniros.

martes, 1 de julio de 2014

Selene


Llevaba más de siete años asistiendo al conservatorio, así que sus dedos debían deslizarse por las teclas del piano con suavidad, con delicadeza, como saludando a un viejo amigo. Sin embargo, aquel día saltaban de un lado a otro con aire caótico, a trompicones, produciendo una melodía confusa que no terminaba de satisfacer a Rosario.
Para, Selene. Empieza desde el principio otra vez. — dijo a su alumna. La chica levantó la vista de la partitura. Tenía la frente perlada de sudor y los ojos azules entrecerrados. — ¿Qué ocurre?¿Te duele la cabeza? Ve al baño y lávate la cara.
La chica se levantó, bajo la atenta mirada de sus compañeros de clase. La mayoría estaban acostumbrados a las frecuentes jaquecas de Selene. Lucas, sin embargo, era la primera vez que la veía así.
¿Qué le pasa? — preguntó.
No es nada. — dijo Rosario. — Solo le duele la cabeza.

Para Selene, la jaqueca era el menor de sus problemas.
Abrió el grifo y recogió el agua con las manos, aunque no tenía intención de lavarse la cara. Una vez se había alejado del resto de los músicos, sus nervios habían disminuido, y con ellos el volumen de la música...
La música. La primera vez que la oyó fue en verano, con siete años recién cumplidos. Selene paseaba de la mano de su padre por el parque cuando, de repente, una dulce melodía se adueñó del aire. Parecía proceder, al mismo tiempo, de todas partes y de ninguna. Era preciosa: suaves violines, flautas que quitaban el hipo y un clarinete que daba al conjunto un toque exótico, casi mágico. Selene se vio conquistada por aquel concierto, y cuando preguntó a su padre si le gustaba, él le respondió arqueando una ceja.
¿Entonces no te gusta?
¿El qué no me gusta?
La música. ¿No te gusta?
El padre de Selene no supo qué responder.
Yo no oigo nada.
Al atisbar en los ojos de su padre un brillo de verdadera duda, a Selene, por un segundo, le preocupó que nadie más pudiera escuchar la melodía de los violines, las flautas y el clarinete. Ese único segundo fue suficiente para que la música cambiara.
Los violines aceleraron: ahora las notas avanzaban a un ritmo frenético. Las flautas, cada pocos segundos, escupían golpes de aire tan violentos que a Selene le parecía sentir el viento más fuerte en su cara. El clarinete dejó de sonar, y fue sustituido por unos platillos que se intercalaban con las flautas, produciendo una sensación descorazonadora en el pecho. Selene se llevó las manos a los oídos, horrorizada, y a medida que su miedo aumentaba, la melodía se hacía más y más retorcida.
Su padre la llevó de inmediato al hospital, donde varios médicos la vieron. La música salvaje siguió saliendo de las cortinas, de la camilla, de las luces del techo y las baldosas del suelo, hasta que una enfermera muy amable le explicó a Selene que solo se trataba de un ataque de jaqueca. La niña acabó convenciéndose, y los violines, las flautas y los platillos se callaron para dar paso a un piano que sonaba muy bajito y muy tranquilo. Acompañada por la nueva melodía que llenaba cada rincón de la habitación, Selene se fue quedando dormida. Decidió que quería tocar el piano.
Más de siete años después, Selene sabía tocar el piano. Y seguía escuchando la música todos los días, ahora con la certeza de que era la única capaz de hacerlo.
Con el paso del tiempo había aprendido que, en la mayor parte de los casos, la música estaba estrechamente relacionada con sus emociones. Había, sin embargo, situaciones excepcionales en las que la cosa era bien distinta.
Cuando salió aquel día del conservatorio se despidió de Rosario, cruzó miradas con el chico nuevo, se puso los guantes, el gorro y la bufanda y salió por la doble puerta de madera. Un aire demasiado frío y unas luces demasiado brillantes aturdieron por un instante sus sentidos. Cuando se acostumbró al exterior, metió las manos en los bolsillos y echó a andar. Pasó por delante de una iglesia. En su interior, una coral cantaba un villancico lento, melancólico, que se entremezcló con aquel tan alegre que salía de las luces rojas y doradas que colgaban de los edificios. Una sonrisa apareció en los labios de la chica.
En muchas ocasiones, la música que todo el mundo podía escuchar se mezclaba con la que solo podía escuchar Selene, y la unión solía ser desastrosa. Era difícil, pero a veces, en momentos como aquel, ocurría todo lo contrario. Las dos melodías se complementaban a la perfección, rellenando los espacios en los que a la otra le faltaba ese algo mágico, haciendo de dos canciones normales una verdadera obra de arte. La música tenía sus cosas malas, sí, pero también las tenía buenas. Selene cerró los ojos, aún sonriente, deseando poder recordar siempre aquella mezcla. Estuvo así unos instantes, y habría estado más tiempo aún si el chico nuevo no le hubiera dado un toque en el hombro.
¿Qué haces?¿Te sigue doliendo la cabeza? — dijo Lucas. Sus palabras debieron accionar un resorte invisible, pues el villancico alegre de las luces dejó de ser alegre y se convirtió en el zumbido desacompasado de una orquesta mal organizada. La música evocaba peligro, intranquilidad, descontrol, pero Selene no se sentía así en absoluto.
Sí, pero no te preocupes, se me pasa rápido. — mintió. La música, que en principio solo había ocupado la iluminación navideña de la calle, se había extendido rápidamente por la red eléctrica, transformando cada fuente de luz de la ciudad en un enjambre de instrumentos confusos, para al final saltar hasta el móvil que Lucas llevaba en el bolsillo.
Aunque el sonido era atronador, Selene había resistido otros peores. Lo que no podía aguantar era la inminente sensación de que debía irse de allí cuanto antes, sensación que eclipsaba lo que verdaderamente pensaba.
No era la primera vez que le ocurría algo como aquello.
Un día del año anterior a ese, Selene iba de camino al colegio cuando comenzó a escuchar un zumbido similar al del día del conservatorio, pero más acelerado. Era un ruido molesto, que le incitaba a salir corriendo de allí, a alejarse todo lo posible. Lo siguió con la cabeza y se encontró con que procedía de una maceta de petunias que descansaba en el bordillo de un balcón. No le prestó demasiada importancia hasta que, segundos después, escuchó el grito de la señora a la que se le había caído encima.
Según le contaron, nada importante: brazo fracturado y numerosos cortes. Había tenido suerte. Pero eso a Selene no le tranquilizaba. Sobre todo, porque las situaciones como aquella iban en aumento, y evitarlas era cada vez más difícil.
En última instancia, la chica había decidido optar por el camino fácil: cada vez que escuchaba el zumbido, salía corriendo.
Al hacer esto, no había podido enterarse de cómo terminaban la gran mayoría de situaciones. No había podido enterarse de que solo diez de ellas habían acabado mal, al igual que ignoraba que el zumbido era un sonido tan común como cualquiera de los otros que escuchaba, y que no tenía nada de oráculo o profecía.
Por eso, en cuanto oyó que salía del móvil de Lucas, echó a correr. En menos de quince minutos llegó a su casa, y en lugar de la ya conocida sensación de seguridad que solía sentir cuando evitaba el peligro, se encontró con un revoltijo de sentimientos que impedían que pensara con claridad. ¿Estaría Lucas bien? Parecía un buen chico y ella, en lugar de ayudarlo, había salido corriendo. Además, ¿por qué ocultarlo?, le apetecía quedarse un rato más con él y escuchar el villancico una y otra vez.
Lucas llegó sano y salvo a casa.

Quedaba menos de una hora para que comenzase el Concierto de Año Nuevo del conservatorio. Selene, sentada en su cama, tenía el ceño fruncido y los labios apretados.
Estaba muy, muy enfadada. Enfadada con la música, con el conservatorio, consigo misma. Enfadada, también, con Lucas, aunque no terminaba de comprender el por qué.
En las últimas semanas, los zumbidos habían aparecido con tanta frecuencia que Selene había perdido la cuenta, siempre en situaciones normales, tranquilas, que difícilmente podrían resultar peligrosas. La música me protege, había creído desde que la escuchó por primera vez, pero ahora comenzaba a cuestionarse si sería o no verdad.
Sus padres y su hermano iban a ir a la función en coche: el cielo estaba surcado de nubes grises que descargarían en cualquier momento. Selene quería llegar con tiempo, y su familia saldría en el último segundo, así que cogió un paraguas y se fue.
Era uno de enero. Los efectos de la noche anterior seguían siendo visibles en las calles, desde el suelo cubierto de confeti hasta el profundo silencio que indicaba que la gente seguía en casa, probablemente durmiendo. Cuando apenas le quedaban unos minutos para llegar al conservatorio, comenzó a llover.
Selene, por primera vez en mucho tiempo, fue capaz de oír lo que muchos consideran silencio: el repiqueteo de las gotas al caer al suelo, sus propios pasos al andar, el aire entrando y saliendo de su nariz…
Recordó Cantando bajo la lluvia y le entraron unas ganas locas de salir del paraguas y bailar, de dejar que la lluvia la mojara, de reír y escuchar con claridad su risa. Sabía que no debía hacerlo: se había arreglado para la función, y quedar empapada de pies a cabeza no sería lo más correcto. Le bastaba con sacar un brazo del paraguas. Solo sentir la lluvia en la palma de la mano. Solo eso.
Así que lo hizo.
Y comenzó la catástrofe.
Tambores y una trompeta que desafinaba a golpes secos. Gong. Violines que sonaban al unísono en un tono demasiado agudo. Gong. Una gaita que repetía una y otra vez la misma serie de cuatro notas, más rápido en cada ocasión. Gong.
Cada gota que caía de las nubes emitía una melodía distinta. Cuando llegaba al suelo, se disolvía con el ensordecedor choque de dos platillos. Entonces, con una gota nueva con una nueva melodía, el ciclo volvía a empezar.
Selene sentía que se ahogaba, se ahogaba, se moría. Eran demasiados sonidos a la vez, no podía aguantarlos todos, cambiaban tan rápido que no daba tiempo a recordarlos, y después estaban los gongs, que sonaban más fuerte con cada ciclo, que intentaban desordenar un desorden aún mayor. Algunas melodías sonaban tan cerca que Selene se asustaba y daba un bote, y otras venían de muy lejos, y se mezclaban con otras peores, y el conjunto era un enjambre horrible y gigante que sonaba demasiado fuerte, demasiado fuerte. Selene se ahogaba en los oídos, en la garganta, en el estómago, se ahogaba y las gotas la hundían en el suelo hasta la altura de las orejas, pero las dejaban fuera para que siguiera oyendo el caos, para que no oyera nada. Llegó un momento en el que no oía nada, porque la música tenía tanta fuerza que su mente agarró el enjambre e hizo que se convirtiera en la nueva definición de silencio. Ahora era un ruido de fondo, pero no había ruido de frente, no había nada, solo había nada, nada que escuchar, que la hundía más y más, que le perforaba la cabeza y le golpeaba con fuerza y hacía que le salieran lágrimas de los ojos. Selene no sabía cuánto tiempo había pasado, pero sintió que dos manos se posaban en sus hombros. No podían ser las suyas, porque las estaba usando para cubrirse los oídos. Abrió los ojos poco a poco, y creyó ver a tres muchachos sentados en el suelo, justo en frente suya. Solo reconoció a uno con los ojos marrones, o verdes, no lo podía ver bien, no con la música. Los chicos, al notar que respondía, se dieron prisa en tenderle un paraguas. Solo entonces, Selene se dio cuenta de que no tenía el suyo, y de que, al igual que los chicos, estaba sentada en el suelo.
¡…Selene…favor…contesta! — comenzaban a llegarle palabras sueltas, y aunque sabía que procedían de personas distintas, todas las voces le parecían iguales. Poco a poco, sus pensamientos también se esclarecieron.
¿Por qué le había hecho eso la música?¿Qué tenía de peligroso dejar que su mano se mojara? Pensándolo mejor, ¿qué tenía de peligroso, por ejemplo, el móvil de Lucas?¿O aquella tienda de antigüedades que tanto le había gustado?¿Y el cachorro de labrador que había intentado ayudar a principios de curso? Volvió a pensar en Cantando bajo la lluvia, en la letra de la canción. Le pareció escucharla muy bajito, por detrás del enjambre que seguía aguijoneando su cabeza.
Rápido, tío, vamos a tener que llamar a una ambulancia.
¿Cuál era el número de emergencias?
¡Y yo qué sé!
Las voces le llegaron de repente muy nítidas. Vio los ojos abiertos de par en par de Lucas, la mandíbula que temblaba de un niño algo más pequeño, y a Isaac, otro chico del conservatorio, con un teléfono en la mano.
No hace falta que llaméis. — murmuró, con el ceño fruncido. — Ya estoy mucho mejor que antes.

De no ser por sus padres, que le trajeron ropa seca y una toalla, Selene no habría podido tocar aquel día, y los doscientos veintiséis asistentes al Concierto de Año Nuevo se habrían perdido la pieza de piano mejor interpretada que sus oídos fueran a escuchar jamás. Aquella tarde cayeron muchas lágrimas: las del público, de sobrecogedora emoción; las de Rosario, de orgullo y sorpresa por la actuación de su alumna; y la de Selene, de pura rabia, de pura música.
Cuando el Concierto terminó, salió directa al patio del conservatorio, ignorando las felicitaciones que le llegaban de todas partes.
El patio era una zona reservada a los músicos, así que la mayoría de sus compañeros ya estaban allí, bajo el porche, mirando el césped mojado que se extendía frente a ellos y que no podían pisar.
Selene quería bailar. La música seguía diciéndole que no, mandándole trompetas y tambores que debían intimidarla, pero que ya no lo conseguían. Y la opinión de la música le era indiferente, porque bajo el descoordinado ritmo de las trompetas y los tambores comenzaba a escucharse, más fuerte por momentos, Cantando bajo la lluvia. Cada vez que la música le daba un golpe, Selene se aferraba a esa canción, y esta, a su vez, se hacía más nítida, casi real. Cuando ya no pudo soportarlo más, dio un paso hacia el césped. Después dos, tres, cuatro…
Ya estaba fuera. Sentía dos lluvias cayéndole, la de verdad y la de la música, que intentaba hundirla con cada nota, y con cada nota Selene andaba más erguida, más segura. Desde el porche, sus compañeros la miraban con asombro. Ya podía escuchar con claridad Cantando bajo la lluvia. Y supo lo que debía hacer.
¿Por qué no bailamos? — gritó al porche. Los músicos intercambiaron miradas cargadas de un asombro aún mayor.
¿Bajo la lluvia?
Como en la película… — dijo Lucas. Sacó de su bolsillo el teléfono móvil, y después de unos segundos, encontró lo que buscaba.

Cantando bajo la lluvia sonaba ahora en dos realidades al mismo tiempo. En el móvil de Lucas, a todo volumen, animando a los músicos a bailar, y en las gotas de lluvia, en el césped y en la propia risa de Selene. Al fin pudo bailar bajo la lluvia, pero al ritmo de su propia música, como siempre había querido, como siempre había debido ser.